Literatura medieval

He decidido dedicar una entrada a las prodigiosas maravillas de las misteriosa Edad Media inglesa porque me di cuenta que, desgraciadamente hay poco material acerca de esta época en español; así pues, allá vamos.
No voy a adentrarme en los detalles históricos ya que anhelo incluir datos literarios relevantes y vinculados al tema. Empezaré por el gran escritor y diplomático inglés: Geoffrey Chaucer. Es una figura célebre que destaca en el campo de la literatura por su grandiosa obra Cuentos de Canterbury, pero hoy no voy a comentarla. No obstante, nos vamos a centrar en Troilo y Crésida, un poema que narra la trágica historia de los dos amantes cuyos nombres, supongo que os podéis imaginar.


Ahora bien, con esta información, hay que empezar a matizar algunos aspectos típicos de la Edad Media. Durante el medievo, existían dos conceptos, que en un principio se consideraban totalmente contradictorios, y son los conceptos de autor versus copista. Sabemos que durante la Edad Media tenían presente la idea aristótelica de "imitación", es decir, la obligación de cualquier escritor era inspirarse en un autor (preferiblemente clásico). En otras palabras, estaba totalmente prohibido y mal visto inventarse algo ¿por qué? Por una sencilla razón y es que la invención estaba estrechamente vinculada al mundo de la creación ¿y quién es el responsable de crear o más bien, qué ser tenía derecho a crear? Dios. Así que, en este mundo donde la religión dominaba todos los rincones de la sociedad, la literatura obviamente se vio afectada por ello. Por consiguiente, a los escritores medievales se les considera más que autores, copistas, porque verdaderamente nunca crearon nada, sino elaboraban con otro estilo diferentes obras (sobre todo clásicas). Chaucer era uno de ellos. Su obra Troilo y Crésida estaba inspirada en dos libros: primero Roman de Troie de Benoît de Sainte-Maure y por supuesto, Il Filostrato de Boccaccio ¿por qué digo "por supuesto"? Porque Chaucer estaba seriamente influenciado por la tendencia italiana y más por Boccaccio.


Para resumir la obra en pocas palabras: la trama gira alrededor de Crésida cuyo padre es un vidente que presagia la destrucción completa de la ciudad de Troya. Crésida abandonada por su padre se encuentra en Troya donde el valiente y apuesto caballero llamado Troilo nota su extraordinaria y singular belleza. Evidentemente se enamoran, luego Troilo le pide que sea su amante: ella se niega al principio, pero luego cede ante abundantes peticiones por parte de nuestro noble caballero. Con el conflicto que sucede, Crésida es llevada al campo de los griegos donde permanece durante mucho tiempo. Allí, se enamora de Diómedes y también se convierte en su amante. Troilo, enfurecido ante la inverosímil (para él) decisión pro parte de Crésida, decide matar a Diómedes, pero el problema es que se encuentra con Aquiles, que mata a Troilo sin piedad.


¿Y qué pasó con Crésida? Pues no se sabe. Ninguna de las tres versiones cuenta el final de la obra. Y aquí entra un autor escocés llamado Robert Henryson. Lo llamaré autor porque es él que por primera vez en la literatura inglesa proporciona un final alternativo al cuento original. Es decir, no sólo proporciona un final, pero también cambia totalmente el cuento, lo que se consideraba no sólo pecado, pero algo inaceptable en la sociedad inglesa de aquella época. Veamos cómo se ilustra en el poema (por desgracia, no hay nadie que lo haya traducido a español, así que os lo dejaré en escocés):

Wha wait, gif all that Chauceir wrait was trew?
Nor I wait nocht gif this narratioun
Be authoreist, or fenyeit of the new,
Be sum Poeit, throw his inventioun,
Maid to report the Lamentatioun
And wofull end of this lustie Creisseid;
And what distres scho thoillit, and what deid!

La palabra clave en este fragmento es "inventioun" que indiscutiblemente está asociada a la palabra española de "invención" que tal y como hemos establecido anteriormente está relacionada con la idea de "crear". Robert Henryson escribe el poema El Testamento de Crésida creando un final donde Crésida muere y Troilo es el que permanece con vida.


Fascinante. Tan sólo mirando una obra, y sus antecedentes históricos, podemos ver cómo las versiones evolucionan acorde a su época. Pero esto no es todo: proporcionando un final alternativo a las versiones anteriores, y centrándose en la noción individualista, el autor claramente presenta un aspecto humanístico, que es clave en la literatura renacentista. Una obra de transición. En otras palabras, estamos ante una obra que abarca y engloba de forma armoniosa dos mundos diferentes: Edad Media y el Renacimiento; el mundo del autor y copista.

                                                                                       (Bob Shepherd, la inspiración para este post)

6 comments:

Aitana Pardos dijo...

woowww amazingly explained!

Edyta dijo...

¡Gracias Aitanita! ^_^ Si es que Bob inspira.

Sr. A. dijo...

Muy interesante. Pero hay algo que me parece curioso... mencionas que, debido a la concepción que se tenía (lógicamente) de la creación como algo blasfemo, al ser una "imitación del trabajo de Dios", esto es, que solo Él podía inventar / crear, los autores no existían, eran copistas.

Ahora bien, al hablar de Chaucer y su obra mencionas la palabra "inspirar", refiriéndote a que Troilo y Crésida está 'inspirado' en otros dos libros. Quizás sea una pequeña puntualización conceptual o gramática, pero tengo entendido que inspirarse en una obra (depende del nivel de inspiración, claro está) no es copiarla.

Por ejemplo: cientos de cuadros Barrocos, como la 'Venus del Espejo' de Velazquez, están inspirados en la 'Venus de Urbino', de Tiziano. Sin embargo, pese a los parecidos en muchas obras debido a la posición de la mujer o eñ hecho de que cláramente existe un parecido de unas obras con otras, todas ellas son originales.

Así pues, crear una obra inspirándote en obra no convierte la tuya propia en una copia, si no en una obra original inspirada; o como mucho, en una variante - que también posee su punto original. ¿No sería más exacto, para cumplir los cánones del medievo, que no hubieran existido más que copistas dedicados a llevar a cabo copias de libros clásicos - previa selección, no todos los clásicos estaban bien vistos - o incluso copistas traductores?

En el momento que realizas una obra 'propia', aunque se base en otra antigua, ya estás creando. Además, eso no sería más que una versión a nivel terrenal de lo que Dios hacía a nivel global: algunos animales no son más que variantes de otros, ya que pertenecen a la misma raza.

Edyta dijo...

Hm, debía haber incluido el concepto de 'copiar' en el post...

¿Recuerdas el concepto platónico de "el mundo de las ideas versus el mundo real"? Pues bien, estas nociones hay que aplicarlas en este contexto: es decir, toda obra literaria al fin y al cabo es una copia del mundo de las ideas. Lo que no se permitía es crear, porque así copiarías la copia del mundo de las ideas. Demasiada copia, diría yo.

Y discrepo, no estás creando nada cuando te inspiras en otras fuentes, porque no cambias nada, solamente le das un matiz diferente como el entorno de la trama (muchas obras clásicas han sido retomadas durante el medievo, situándolas durante la Edad Media, por ejemplo 'Sir Orfeo')o explicaciones a sus comportamientos (como 'Troilo y Crésida), pero siempre proporcionando un origen.

Sr. A. dijo...

Cierto, tienes razón. Pero es que creo que depende de la concepción que se tenga del término "inspiración": inspirarse reside en utilizar las percepciones que te genera una obra para llevar a cabo otra con matices similares. Casi todas las obras no son más que inspiraciones, solo que algunas se inspiran en actos reales y otros se basan en otras obras (yo soy de la teoría de que gran parte de lo que se ha escrito, realmente ya se había escrito antes).

Ahora bien, si utilizamos el término "inspirarse" como "utilizar un esquema y estructura previo para llevar a cabo una obra similar", entonces sí es una copia. Pero el problema está en la utilización que se haga del propio verbo 'inspirar'.

Al fin y al cabo, una cosa es hacer una especie de "variaciones sobre un mismo tema" y otra cosa es utilizar lo que te hace sentir o lo que percibes de una obra y aplicarlo a tu propia creación.

Supongo que en el caso del medievo y de la obra analizada por ti - muy bien explicado por cierto. Se te daría bien dar clase - creo que el término "inspirarse" equivaldía al término "imitar".

Por cierto, hay quien defiende (y, en parte, estoy de acuerdo) que realmente nunca se crea nada, y que toda obra no es más que una copia de algo que ya existía previamente, tanto en la realidad como en la ficción. Esas teorías se sustentan en el aspecto púramente físico y químico de la Naturaleza: crear no se crea nada, dado que todo existe en sí, y la obra humana es pura observación de lo que le rodea, ergo, no inventa, solo imita con más o menos creatividad.

Edyta dijo...

Mhm, por eso incluí en el post la noción de "imitar" propuesta por Aristóteles. Es más, creo que te comenté que es él que establece unos principios que hay que seguir a la hora de escribir una obra de tragedia. Esos requisitos se siguieron sobre todo durante el Renacimiento y más tarde.