Margaret Atwood

Hablemos de la escritora canadiense: Margaret Atwood. Como un breve resumen biográfico (y a nivel que nos interese), cabe desatacar que es una poetisa, novelista, ensayista y una crítica literaria muy famosa en los países de habla inglesa. Su corpus literario es muy abundante y variado: mirando solamente sus novelas, podemos ver que no sólo escribe novelas históricas sino también ciencia ficción, fantasía, etcétera. Por no mencionar el hecho de que ha sido nominada varias veces al Premio Nobel de Literatura.

Esto no es todo. Margaret Atwood también es una figura notable y sobresaliente en el mundo político. La protagonista de este post es miembro de varios organismos: entre ellos derechos humanos, de la mujer y por qué no, de las aves. Amén de eso, cuenta con un apoyo popular muy considerable entre los jóvenes canadienses por su participación en eventos sociopolíticos.


Ahora bien, es un hecho que en 2008 ganó le Premio de Príncipe de Asturias por su desbordante creatividad literaria durante su trayectoria como autora. Y debo admitir que al principio me llamó muchísimo la atención su forma de escribir y su dictamen sobre los conceptos de ficción e historia ¿a qué vino eso? Resulta que, hace tiempo leí una de sus obras y para especificar era una novela histórica llamada Alias Grace. "La novela de Margaret Atwood Alias Grace (1996) rescribe el archivo histórico para hacer sitio en él a un relato marginal, la historia de la convicta canadiense de origen irlandés Grace Marks. Recurriendo a la metaficción historiográfica, Atwood dota de poder a Marks para que inscriba una visión marcada en términos de género sexual de aquellos acontecimientos que la condujeron a prisión como una de las asesinas de Thomas Kinnear y Nancy Montgomery." (Originalmente resumido por Pedro Carmona Rodríguez).


Desde siempre existía la polémica sobre dos fenómenos ostensiblemente contradictorios y son: ficción e historia. La preguntas que surgen son ¿si es una novela, podríamos considerarlo como un hecho histórico?, ¿cuáles son los límites de historia o ficción? o ¿cuándo sabemos que estamos tratando con ficción o con hechos históricos? Pues bien, Margaret Atwood pone "fin" a este problema proponiendo una solución: "la escritura de obras de ficción es un arte del tiempo: la ficción cuenta historias. Y, a través de estas historias, nos conocemos a nosotros mismos y a los demás. Un país sin historias sería un país sin espejo: no proyectaría ningún reflejo. Un país así tampoco tendría corazón, pues la escritura es el arte de las emociones. Todo, en nuestras sociedades, se ve influido no sólo por la tierra que nos sustenta, sino por el mundo imaginativo que construimos, y en el que habitamos." Muy bonito y precede comunicando que la historia, en verdad, es ficción porque siempre tenemos un punto de vista, y el punto de vista al fin al cabo pues es subjetivo. En otras palabras, lo que obtenemos en un libro de historia, siempre son hechos descritos por alguien y ese alguien siempre proporcionará su punto de vista. Vale, estoy de acuerdo; pero con lo que estoy de acuerdo es considerar historia, ficción. 

Es cierto, que un autor puede reflejar las costumbres o tradiciones específicas y concretas de un período determinado, y el lector le es muy agradecido por ello, porque paso a paso de acerca más a conocer una época: vamos, una profundización del conocimiento. No obstante, seguiré separando novela histórica de historia en sí, por obvias razones: aunque tratemos con obras históricas desde perspectivas particulares al fin al cabo son hechos empíricos. Ahora bien, en historia no está el factor de crear, que supone presentar una acción con un trasfondo conductal y evidentemente se pierde un cierto grado de imparcialidad o mejor dicho, objetividad. Sin embargo, Atwood va más allá de eso y alude a los problemas de memoria, recordando los problemas de memoria a largo y corto plazo. Es decir, que aunque anhelemos recordar algún hecho, siempre añadimos una pizca de "invención" para rellenar. Sí, bien, es algo que sabemos; pero sigo sin entender por qué está la necesidad de denominar historia, ficción. Novela histórica siempre se centrará en casos particulares, donde hay una cierta libertad de cambiar o alterar a los personajes: en cuanto a su carácter, apariencia, e incluso modificar u omitir algún detalle histórico. En un libro de historia, nos proporcionan una visión más "global"o mejor dicho, más panorámica. En otras palabras, no tratamos con la psicología de las figuras (bueno, a veces, pero no profundizando y especulando sobre su carácter en sí), sino algo que afecte a la posteridad y a por ejemplo, la población de aquellos tiempos. 
En cuanto a la naturaleza de la palabra historia: en este contexto, Atwood la usa en plural como signo de testimonios  y perspectivas. Diciendo que la ficción cuenta historias, alude a diferentes puntos de vista, ¿o no?


En resumen, soy partidaria de diferenciar entre obras históricas (si es que hasta la palabra "obra" contiene connotaciones creativas) y recuentos históricos, donde obtengo información demostrable y verosímil. Poniendo el ejemplo de Alias Grace, la autora creó un personaje a partir de un personaje real: se sabe que existió una tal Grace Marks, pero no se sabía más que pequeños detalles acerca de su personalidad; así que, Atwood decidió darle forma, ideando e inventando hechos sobre su identidad, que no se sabe si eran verdad o no. La historia cuenta que se arrestó a Grace Marks por sus "crímenes", eso sí es historia, lo que va más allá de eso, es ficción.